El día 21 de Noviembre de 1994, fue un día triste para todos nosotros, al producirse el fallecimiento inesperado de Jose.
Nos entristece, y nos duele, que la muerte le sobreviniera después de pasar unas horas de terribles dolores y padecimientos.
Jose fue un buen profesional en su oficio de pastor. Desde niños tenemos fresca en la memoria la primera imagen de Jose con su impresionante presencia y humanidad, cuando venía a echarnos de la era donde estábamos jugando al fútbol, se enfada porque pisábamos el hierba en el que tenían que pastar sus ovejas.
Jose fue, sobre todo; un hombre que vivió en paz con todo el mundo. Siempre estaba dispuesto a echar una mano y a hacer un favor a toda aquella persona que se lo solicitase capando marranos o matándolos, en las tareas del campo, colaborando en las fiestas para coger entradas con los jóvenes, el Ayuntamiento o cualquier particular.
Jose, ya no volverás a sufrir los ruidos del bar -por los que nunca te quejabas- en las largas noches de verano. Tampoco volveremos a ver tu imagen, en la penumbra al despuntar el alba, entrando en la cija, mientras los rezagados de la fiesta nos íbamos a acostar. Todos te vamos a echar un poco de menos, pero sobre todo San Blas, que no tendrá quien le baile en la procesión, con tanta euforia y devoción como tú.