Personajes |Félix Fdez.


 

 

BRUNO COCA

El presente artículo que aquí reproducimos fue publicado en el diario de Ávila con motivo del fallecimiento, el pasado mes de Agosto de D. Félix el maestro.

Hemos considerado de interés general, incluir este breve pero acertado recordatorio, para dar a conocer la trayectoria ejemplar de un hombre que estuvo relacionado con nuestro pueblo por su actividad docente. Agradecemos al autor del artículo el habernos descubierto algunos aspectos de su vida desconocidos para nosotros. Suscribimos, todos los elogios dirigidos a su calidad humana y profesional. Sirva también como muestra de agradecimiento y homenaje póstumo de todos sus alumnos, que tuvimos la gran suerte de acudir con él a la escuela.

Don Félix, el hombre maestro.

Hace ahora 25 años en Bercial todos los cursos se cambiaba de maestro la mayoría de ellos con métodos pedagógicas chapados a la antigua. El encuentro con este hombre y con sus innovadoras prácticas pedagógicas, nos hizo descubrir un inundo nuevo que nos hacía estar ansiosos por ir a la escuela cada día. ¿Quién no se acuerda de sus amenas clases en las que no se sentía revolotear en la escuela ni una mosca?. Todos los críos estábamos atentos para no perdernos la alucinante historia que nos estaba contando. ¿Quién no se acuerda de las redacciones y resúmenes que teníamos que hacer después de sus clases?. A pesar, de los dos años cor tos que impartió su magisterio en Bercial dejó un poso importante de sus grandes virtudes. Gracias Don Félix. Ojalá que nuestros hijos tengan la suerte de encontrarse con maestros como Ud.

Nació en Vega de santa María.

O.Velayos

MADRIGAL. El pasado día dieciséis de Agosto, en Madrigal de las altas Torres, el cuerpo físico de Félix Fernández García, auténtico hombre-maestro, dejaba este mundo, cuando estaba a punto de cumplir los noventa y cinco años. Hay personas a quien la profesión les viene como un añadido, como un uniforme mal ajustado que se ponen y que se quitan. D. Félix, por el contrario, se identificaba tan con la suya que la ejercía o todo momento, dentro y fue de¡ aula, era difícil precisar donde acababa el maestro empezaba el ciudadano.

Nuestros pueblos agrícolas castellanos, venidos a menos habitados predominantemente por una población envejecida, están, muy a su pesar, habituados a este goteo luctuoso de vecinos que marchan para siempre. El caso D. Félix, sin embargo, tu un eco y significado especial en Madrigal, pues él no fue nunca uno más entre sus hijos.

VEGA

En realidad, ni siquiera había nacido aquí, sino en pequeña localidad abulense de Vega de Santa María. No obstante, después de los muchos años vividos en la villa de Isabel la Católica y casado con una vecina del lugar, él se consideraba plenamente Madrigalense y como tal era aceptado aquí por todo el mundo. Yo añadiría algo más: Félix era Madrigalense, sí, pero eso se le quedaba corto, él fue además, ante todo, hombre de muchos caminos. Y en su larga andadura hubo sin duda felicidad y recompensa, pero también mucho de relegación y sufrimiento. De unas y de otras sacó lecciones este maestro, por eso de la vida sabía tanto, sus conocimientos, les aseguro, no solamente fueron librescos.

De estos con todo, poseía no pocos. A los cinco años de edad fue llevado a la escuela por su madre, sin sospechar entonces que este sería el medio en el que transcurriría la mayor parte de su existir: hasta los setenta años estuvo dedicado a la docencia. Pero no como un maestro más, del montón, la vida de D. Félix supera en incidentes, azares y desgarramientos de muchos personajes de novela.

ESTUDIOS

Tras realizar los estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Ávila, fue destinado sucesivamente a pequeñas poblaciones de Valladolid, Ávila, León y, ya en el período republicano, a Oviedo. Aquí fue elegido representante y portavoz de una cooperativa que aglutinaba a casi todos los Ayuntamientos asturianos, lo que le acarrea- ría no pocos problemas al concluir la guerra. de 1.937 a 1.939 se le asignó, además, el cargo de director, en Cataluña, de una colonia de niños huérfanos o desvalidos a causa de la contienda.

EXILIO

Terminada ésta, hubo de exilarse a Francia, donde permaneció más de un año improvisado campo de concentración, y cumplir a continuación un período forzoso de trabajos en Melilla, para poder regresar por fin con su familia a Madrigal, a final de 1.940. Aquí permanecería hasta 1.948. Sacar adelante, en aquellos años de posguerra, a un hogar con cinco hijas no fue tarea fácil para un maestro tildado de "rojo": cada semana como medida de control, debía de presentarse ante el cuartel de la Guardia Civil y, aunque en cierta medida se le consintió ejercer la docencia -en clases particulares que impartía- en nueve ocasiones se vio obligado a echar el cerrojo a su escuela.


VENEZUELA

En 1.949, tal vez cansado de tanto hostigamiento, Félix decidió trasladarse con su familia a Venezuela. Una encopetada señorona de Madrigal le espetó al enterarse: "Hace usted bien, que le hemos tratado muy mal". En Caracas pronto empezó a prestar sus servicios en el prestigioso Instituto Escuela, primero como profesor y después como Secretario. Allí permaneció nada menos que quince años. En 1964, al percibir que las circunstancias en España habían cambiado, regresó a su patria para proseguir sus tareas de maestro -ahora ya reconocido oficialmente- en Casavieja y Bercial hasta 1.968. Total, cuarenta y cuatro años y medio consagrados profesionalmente a la enseñanza.


Pero como profesional de la cultura., como amante del saber ejerció siempre, hasta la lucidez de sus últimos días. Quienes conocimos de cerca a D. Félix no sólo nos hemos beneficiado, sino regocijado a veces también con sus "manías culturales". Apasionado e incansable lector, sus libros todos se hallaban salpicados de múltiples recortes -fotografías o artículos tomados de la prensa- relacionados con tal materia. Así si te veía interesado por un tema, lo mismo podía enviarte- o dejarte preparado para la siguiente entrevista un libro selecto que lo trataba, un artículo publicado la semana anterior, otro parecido del "Nacional de Caracas" hacia veinte años.

SUS LIBROS

Otra de sus "manías" era llenar libretas y libretas, agendas y papelitos incontables con datos eruditos tomados de sus múltiples lecturas y transcritos en una letra menuda y apretada, casi ilegible en su afán anacrónico por ahorrar papel. Si un día te arriesgabas a quemarte las pestañas buceando en una de aquella podías toparte, así de pronto, con la distancia en millas entre Madrid y Caracas, con el árbol genealógico de Isabel la Católica, con una cita reflexiva sobre los beneficios de la lectura o con otra relativa a los anillos anuales de los árboles. Llegó a visitar además casi todas las ciudades españolas en su "vicio" de conocer todas las catedrales notables extendidas por nuestra geografía.

ADMIRACION

Gracias a ello y sobre todo a su esencial calidad de hombre de bien, honesto y cabal donde los haya, consiguió en- tre las personas que le conocimos ser amado por muchos, y apreciado, respetado por to- dos. Bien mereces, amigo Félix, este testimonio póstumo de cariño y admiración. Hoy, tras tu partida, bien podemos decir que, gracias a tu existencia, el mundo que te rodeo ha sido algo más rico en humanismo, más interesante y más feliz

 

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