D. Fidel, Floro y Julián Rodríguez Martín
Bercial de Zapardiel
Estimados Señores:
Los abajo firmantes, vecinos de Narros de Saldueña y familiares de las cinco personas que en septiembre de 1936 fueron ejecutadas extrajudicialmente en Bercial de Zapardiel, en el marco de la Guerra Civil, nos dirigimos a ustedes, como propietarios de los terrenos donde nuestros familiares fueron enterrados, para rogarle que nos autorice a exhumar los cadáveres de aquellas personas que, según la memoria colectiva y testimonios recibidos de personas de más de 80 años; se encuentran en el paraje denominado la Cintura, junto a la carretera de Madrigal-Chaherreros en el Km. 19,50 y a pocos metros de unos pinares situados al lado derecho de la carretera.
Con este gesto, que Usted sabrá comprender, no pretendemos otra cosa que dar honrosa sepultura a nuestros familiares, quienes únicamente fueron fusilados por ser partidarios de la República, el orden legalmente establecido en aquel momento.
Durante y después de la Guerra Civil el bando nacionalista permitió que aquellas personas, que hubieran perdido un familiar a manos de los republicanos, pudieran exhumar el cadáver y trasladarlo a su domicilio, para ello se dictaron distintas ordenes ministeriales: (Orden Ministerial de 22 de octubre de 1936)". "Por Orden de 6 de mayo de 1939, se dispuso que todo aquel que desease exhumar el cadáver de alguno sus deudos asesinado por la horda marxista, para ser inhumado en el cementerio, podía solicitarlo... sin que tuviera que abonar derechos sanitarios de ninguna clase. Quedan vigentes la Orden de 22 de octubre de 1936 y la de 31 de octubre de 1938 en cuanto no se oponga a la presente" (Orden de 1 de mayo de 1940).
En el mismo sentido se dictaron las Ordenes de 7 de febrero y 22 de julio de 1940 y, sin embargo, a los familiares del bando vencido no se le permitió dar sepultura a sus muertos, sino que los dejaron tirados en fosas. Normativa que a fecha de hoy no ha sido derogada, contraviniendo el art. 14 de la Constitución Española de 1978, el derecho a la igualdad.
De ninguna manera pretendemos reabrir viejas heridas. Pero pensamos que devolviendo la identidad y el honor a quienes durante demasiado tiempo han permanecido bajo la losa del olvido es como se cicatrizan para siempre las heridas.
Por fortuna en España hay hoy un régimen democrático en el que se respetan todas las opiniones. En este marco de convivencia es en el que esperamos que Usted comprenda nuestros sentimientos.
Por otra parte, le hacemos saber que el Ayuntamiento de Narros de Saldueña acordó hacerse cargo de los gastos originados. Igualmente, el Ayuntamiento de Bercial, el de Arenas de San Pedro junto con la Diputación Provincial, aprobaron colaborar en este asunto. Adjuntamos acuerdos de Pleno de estas Instituciones.
Esperando una respuesta favorable, le saludamos atentamente.
Narros de Saldueña, 16 de julio de 2003