LAS FUENTES Y LOS POZOS DE BERCIAL
BERCIAL. "EL POZO BUENO"
Felipe Herrero.
En el año 1845, ya existía. En el Diccionario-Geográfico-Estadístico-Histórico de Pascual Madoz de 1845-1850, se menciona el pozo: "Bercial tiene un pozo muy grande y de buenas aguas para el surtido de los vecinos...". Tenía 2,5 metros de anchura por 4 de hondura. Las paredes interiores estaban revestidas con piedras caleñas; la estructura exterior, que aún se conserva, tiene una forma cuadrangular, con cuatro ventanas arqueadas y techo con bóveda con la misma figura. El ladrillo macizo, es de color rojizo típico de las construcciones castellanas.
Los aguadores, que acudían a por agua, llevaban sus cántaros en las manos, los hombres sobre sus caderas. Las mujeres los llenaban animando la palanca de una bomba en él instalada. El agua que subía la bomba, caía en una pequeña pila de piedra, situada en una de las ventanas, desde donde salía al exterior por dos tubos de hierro, -estos tubos estuvieron puestos después en la fuente de la plaza- bien a los cántaros o al pilón que servía de abrevadero para los animales.
La vida de esta máquina, es más corta que la del pozo; por este motivo los últimos años que se bebe de él, se usa soga-caldero o soga directamente al cántaro para subir el agua. Sus aguas dejaron de ser potables, en la década de los cuarenta, no obstante se volvieron a recuperar años más tarde, esta vez no para beber sino para regadío. Las utilizó un señor, que tenía un rompido a lo largo de la zanja. La ventana que da al rompido, aún conserva el agujero donde este señor puso un motor para regar.
Todos los años a la entrada del verano, concretamente el día 24 de Junio, San Juan Bautista, se la limpiaba. Era tal la cantidad de agua que venía, que los limpiadores se veían obligados a meter sacos de paja en los agujeros para detener la fuerte corriente de sus manantiales. En una de las ocasiones, un trabajador cayó al fondo, desde una de las ventanas, lo que pudo ser un accidente grave, sólo quedó en susto y hoy se re- cuerda como anécdota.
Hay un corto período de tiempo, en el que el pueblo carece de fuente. Durante el cual se acude a los pozos de los corrales (no todos estos pozos, eran potables) o a alguna noria, que por entonces ya había. En estos años se extiende el uso del carretillo de agua.
Fuente del camino de las majadas
Alrededor de 1950, se hace una fuente en la plaza, justamente donde está la actual de agua corriente. El pozo tenía tres metros y medio de ancho por cinco metros de hondura. Las paredes estaban revestidas con ladrillos macizos, la estructura exterior era rectangular, con el techo arqueado. En la parte sur tenía una puerta que servía de registro. A pesar de que esta fuente suministró, pocos años agua al pueblo, se emplearon dos métodos para sacarlo: el primero consistía en una bomba de palanca, el segundo noria de mano. Cuando esta fuente, desaparece, en él queda enterrada una larga vida de sacrificio, esclavitud y subsistencia pues, a partir de ese momento, se vislumbra una vida más cómoda, menos esclava y de progreso.
Por último se excava un pozo, donde está el salón nuevo, el agua lo sube un motor eléctrico a un depósito construido allí mismo, desde donde va a la fuente de piedra montada a quince metros, hoy día, montada en la plaza, el motor no es el automático, por lo que hay una persona encargada de él. De este pozo bebe el pueblo hasta el año 1972, año en que se inaugura el agua corriente. Ya que esta vez he tocado, el tema de las fuentes, no puedo dejar en olvido a las que había en el campo. Estas brotaron espontáneas hace muchos años, en las medias laderas, al principio de una zanja, entre junqueras etc. Con el paso del tiempo el hombre las fue hondando, poco a poco. Aunque no eran tan necesarias como las del pueblo, también hicieron sus favores, pues de sus aguas bebieron pastores y labradores, pinches y zagales, cazadores, espigadoras etc, etc. Son innumerables las que había en este término y entre tantos nombres algunas: la de las Majas, la de la Burra, la del Camino Cabezas, la del Verdugo.
Cuenta una vieja leyenda, que una de estas fuentes no quería quedarse en fuente, aspiró a ser pozo y no lo consiguió y se tuvo que conformar con ser el "Pozillo".
El "Pozillo", estaba situado en el suroeste de este término en el páramo del mismo nombre. Antes de la concentración la finca donde estaba pertenecía a los Srs. Velázquez, hoy la parcela es de D. Francisco Garzón. Sin duda alguna fue la reina de estas fuentes, pues su agua era buena y abundante, aunque los veranos fuesen largos y secos, jamás llegó a secarse y junto con otra que había en las viejas fue la que más tardó en desaparecer.
Fuente del camino de Cabezas