Cultura y religión


 

 

TRADICIONES, CULTURA Y RELIGIÓN

Felipe Herrero Percacho

A través delpresente trabajo el autor pretende rescatar del olvido algunas tradiciones, lúdíco-relígiosas de la semana santa de otros tiempos. Con ello quiere contribuir a enriquecer modestamente nuestras tradiciones y acerbo cultural más reciente, con el objetivo de que puedan conocerla las generaciones presentes y venideras

Este año como de costumbre se ha celebrado la Semana Santa. El pueblo aumenta una parte más gracias a los inmigrantes del pueblo que vienen en busca de lo que otro día tuvieron que dejar: una casa, sus padres, la tranquilidad, el sol, el aire, amigos de la niñez y otros tantos y tantos recuerdos.

A los actos religiosos ha asistido bastante público. Pero, sin duda ninguna, el acto más emotivo es del vía crucis que se celebra el viernes a primeras horas de la mañana (ojalá fuese una hora antes, sería más emocionante).

 

Procesión de Semana Santa

Al correr el tiempo se han ido perdiendo costumbres y tradiciones que a través de este breve comentario, vamos a tratar de recordar, sobre todo para que los más jóvenes, sepan como eran las Semanas Santas que vivieron sus abuelos.

La Semana santa empieza con el Domingo de ramos. Ese domingo en el pueblo se notaba más alegría, había más bullicio, las mujeres y los hombres se vestían con el traje que tenían reservado para los días grandes. Se acudía a la iglesia, allí, una vez que el sacerdote bendecía los ramos, todo el pueblo iba en busca del suyo. Seguidamente se hacia la procesión, en la misma se entonaban canciones religiosas propias de la época.

En aquellos atios era popular la canción "puerin Hebreorun". Al regresar de la procesión el sacerdote se encontraba con las puertas de la iglesia cerradas, entonces para poder entrar de nuevo en el templo, este golpeaba tres veces las puertas, al tercer golpe las puertas se abrían. Esto representaba las puertas de Jerusalén y la entrada de Jesús en dicha ciudad.
De nuevo en la iglesia, empezaba la misa en aquellos años que los oficios religiosos se decían en latín, dado que la bendición de ramos y la lectura de la pasión alargaba mucho la liturgia, ese día no había sermón.

Durante la lectura de la pasión, no se si por aburrimiento o de donde venía esa costumbre muchos hombres, hacían una cruz con un trozo del ramo, cruz que después como muestra de buen cristiano la clavaban en la puerta de la calle, otros la usaban para costumbres un poco más paganas, las solían poner en el nido de las aves del corral mientras algunas de ellas encubando. se tenía la creencia de que estando allí esa cruz el ave no aborrecían la nidada.

El Lunes Santo el Sr. Cura elegía entre los chavales y monaguillos del pueblo a los que iban a ser los apóstoles. Al saber los nombres entre los elegidos reinaba la alegría; mientras entre los no nombrados habla cierta desilusión.

 

LA TRADICION DE LAS TINIEBLAS.

El Miércoles por la tarde se montaba el monumento, que era donde se exponía el Santísimo. durante el Jueves y el Viernes. Este mismo día y también por la tarde se celebraban las famosas tinieblas. Estas consistían en dar golpes los ni- dos con un mazo de madera sobre unas vigas, colocadas se- gún se entra en la iglesia a mano derecha y las niñas a la izquierda. Esta tradición simulaba la muerte de Jesús, porque según dicen los Evangelios: "El sol se ocultó y los montes y tierras temblaron".

El Viernes Santo por la mañana temprano los monaguillos acompañados por otros chicos, avisaban con el ruido de la carrancla los vecinos que era la hora del sermón. El Sr. cura esperaba a su puerta a las autoridades. Una vez reunidos se dirigían a la iglesia. En cuanto las autoridades ocupaban sus asientos, el sacerdote se dirigía al púlpito para predicar. En aquellos años los oradores se dirigían a los feligreses desde el púlpito y es de señalar que el Viernes santo era el único día de todo el año que el sacerdote predicaba de negro.
Durante los días que estaba expuesto el monumento, se suspendían los juegos de pelota, juego que se practicaba mucho en la comarca. Este se volvía a reanudar el domingo después de misa. Como no se podía jugar a pelota entonces se intensificada juego de la calva preparándose muchos y buenos partidos. Los que usaban cantos y calva de Bruno Arenas y además consumían su limonada jugaban en la era de Paco Bordona y en la era de Justo Esgueva, los que usaban y consumían la limonada de Patro Esgueva.

El Domingo de pascua en el encuentro entre la Virgen y el Resucitado durante las tres presentaciones se recogían siete chinas deL suelo para tirarlas al tejado de casa para prevenirla de los fuegos. El repiqueo de campanas duraba todo el recorrido de la procesión. Después de misa se reanudaban los juegos de pelota. Por la tarde el Sr. Cura junto con las autoridades iban de casa en casa pidiendo la limosna, que en aquellos tiempos se daba en especie.

 


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