Fiestas agosto 2001


 

 

LA FIESTA DE AGOSTO QUE QUEREMOS

En la misa de celebración de la fiesta de agosto, del año pasado, el Sr. Párroco, con la iglesia abarrotada de feligreses, en la homilía, críticó duramente la celebración lúdica y la fecha para festejar la fiesta en honor de la virgen. Aprovechando la salida de tono de este Sr. a varias personas les faltó tiempo para, una vez más, reabrir el debate sobre la conveniencia de la celebración de la fiesta.

Antes de la consulta popular del mes de julio de 1996, en la que participó el pueblo de forma masiva decidiendo por una mayoría abrumadora seguir celebrando la fiesta de agosto; todos los años, teníamos el debate servido en torno a: fiesta sí, fiesta no. Lo curioso del caso es que los partidarios del NO; nunca se habían manifestado tan categóricamente en contra de la fiesta. Después de perder las elecciones, ellos y sus representantes, cambiaron radicalmente de opinión.

Los partidarios de suprimir la fiesta argumentaban que ésta no era su fiesta, que no se sentían identificados con ella y que además el Ayuntamiento se gastaba un dineral.

Por contra los que estábamos a favor, jóvenes y gentes de Bercial que trabajan y residen fuera de la localidad, se sentían mal al ver como la fiesta en la que pusieron tanta ilusión y tanto trabajo para que saliese bien y todo el mundo se divirtiese, estaban asistiendo al intento de como esta parte de vecinos estaban intentando que desapareciese.

Pues bien, después de la celebración de la consulta popular en el año 1996, en la que preguntamos al pueblo si quería que se siguiese celebrando la fiesta y que además el Ayuntamiento siguiera haciéndose cargo de los gastos, la respuesta del vecindario fue contundente, la inmensa mayoría del pueblo dijo SÍ, con un 70%, frente al 30% del NO.

Hubo quienes no quisieron dejar pasar la oportunidad que se les brindaba e intentaron convertir el resultado, en caso de ser negativo, en un plebiscito contra la persona del SR. Alcalde. ¡Vamos¡ cómo si de unas elecciones municipales se tratase. Por esta razón, movilizaron a todos sus efectivos electorales para acudir a votar. Sin pretenderlo dieron total legitimidad a la consulta; pues el porcentaje de votación fue sorprendente, casi un 90% de censo electoral acudió a las urnas. De esta forma, quedó totalmente legitimada y bendecida por el pueblo soberano, la fiesta de Verano.

Antes de que sucedieran estos acontecimientos el Ayuntamiento ya se había hecho cargo de la fiesta porque la juventud no quiso seguir organizándola.

Es posible que la juventud, principal soporte e impulsor, dejase de colaborar, pero había otros motivos que llevaron a este colectivo a dejar de organizar las actividades.

Nosotros desde la oposición y como vecinos fundadores, siempre hemos apostado por que la fiesta de verano siguiera viva. Al ganar las elecciones de 1995, dimos de inmediato un giro de 180º para dinamizar e impulsar la fiesta. Creo sin temor a equivocarme que reinventamos la fiesta. La hicimos renacer de las cenizas de la antigua.

Desde el principio intentamos desechar todos los aspectos negativos que persistían de la fiesta anterior, manteniendo los positivos de los primeros años de su celebración.

Somos conscientes que el Bercial del 2002 no es el Bercial de 1975. En estos 27 años nos encontramos con una realidad distinta a la de entonces. Tenemos, por desgracia, menos gente joven. Las formas de afrontar la diversión frente a la realidad social, laboral y familiar, que se vive son totalmente diferentes. La gente tiene una tendencia más pronunciada, que en otros tiempos, para acomodarse. Desde el Ayuntamiento, siendo conscientes de esta realidad, intentamos desde el principio, buscar las personas que catalizasen en torno suyo todas las energías que dieran un nuevo impulso a la fiesta de verano.

Después de analizar todos los pros y los contras; llegamos a la conclusión que había varias claves para hacer posible la rehabilitación y mantenimiento de la celebración. En primer lugar, el Ayuntamiento debería seguir apoyando económicamente la fiesta, como mínimo con los mismos recursos que hasta ese momento. Teníamos que buscar cauces desde la institución de acercamiento, a las peñas existentes en pueblo, y jóvenes para constituir una Comisión de festejos que administrase y se responsabilizase de la partida presupuestaria destinada en el Ayuntamiento para fiestas.Esta Comisión debería elaborar un programa de fiestas para presentar a la juventud y al pueblo en general.

Algunos de estos objetivos, se han cumplido, parcialmente, en estos primeros años de nuestro mandato; pero, hemos decir que estamos otra vez, francamente preocupados, no acabamos de arrancar para tomar impulso. A nosotros nos gustaría que la fiesta de agosto recuperase los objetivos y señas de identidad iniciales por las que e creó.

Nos imaginamos un pueblo que aparca sus diferencias cotidianas para poder divertirse en torno las actividades culturales, el deporte, los bailes y tradiciones etc. Nos gustaría sentir que la fiesta es el motivo o la excusa para que muchas familias separadas durante todo el año se reúnan masivamente en estas fechas. Nos gustaría que nuestra fiesta fuese tan popular y famosa que los ecos de su celebración traspasasen como mínimo las fronteras de nuestra provincia. Aquí estamos dispuestos a acoger a todos aquellos visitantes que se acerquen a nuestro pueblo para conocer la fiesta, "de la que todo el mundo habla".

 

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Vaquillas.8-95
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Cena.80-95

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Juegos.8-96

     
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Mojada.99
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Bajada Zapardiel-01

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Por el cauce-01

     
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Ermita del Parral.98

 

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Ciclomarcha.2001

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La Tortilla-96
     
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Deportes.00

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Competición.95

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Juegos escolares -00

     
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De merienda-99

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En el Villar.8-01
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Ciclomarcha.1999
     
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Parrillada-97
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Grupo Folklórico-93
     

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