El Pueblo y el Campo que queremos
 
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Ciclo-marcha popular Al Villar de Matacabras. Agosto 1999.

En el futuro el primer pilar va adelgazar en tanto que el segundo experimentará un crecimiento, lo cual equivale a que va a disminuir el proteccionismo mientras que va a aumentar la productividad, por lo que muchas de las ayudas que hoy se reciben no podrán recibirse en adelante ya que, entre otras cosas, hay que desvincular las ayudas del Estado de la de los precios. Ahora bien, en Europa no se pueden suprimir las ayudas a la agricultura pues ésta desaparecería, lo cual significa que las ayudas se recibirán, pero tendrán otros orígenes. En cuanto al medio ambiente, si se quiere que el agricultor coopere en su conservación, es preciso compensarle cuando esta labor conservacionista le suponga unos gastos adicionales o una pérdida de productividad.

Precisamente por esto, debernos ir asumiendo y aceptando que en un futuro inmediato cada vez más gente va a poder trabajar a más distancia de los centros de producción y de actividad, es decir, de las ciudades. De esta forma, cada vez más personas empezarán a ir a vivir al campo y otros los más jóvenes se quedaran en el pueblo, trabajando desde su casa con el ordenador y el fax o en la fábrica de la cabecera de comarca. Es posible que en nuestra comarca, que no reúne cualidades especiales, al no poseer una naturaleza agradecida y bucólica -como en el Valle del Tiétar-, nunca se vaya a producir la avalancha de gentes de Madrid, que invaden los fines de semana otras comarcas de nuestra provincia.

Corno el buen castellano viejo, los de aquí somos gente amistosa, afable y, lo que es más importante, hospitalarios. Recibimos con los brazos abiertos a todas las personas que pasan o quieren instalarse en nuestros pueblos. Sin embargo siempre nos opondremos a ese otro tipo de personas que se acercan al campo pretendiendo hacerle perder su personalidad, que intentan construir edificios que rompen con las edificaciones autóctonas y con el entorno, que quieren trasladar aquí todas las innecesarias y sofisticadas comodidades de una sociedad de consumo. Estas gentes contribuyen a destruir el campo porque lo que desean es trasladar aquí su forma de vida urbana en vez de proteger la cultura rural, e incluso a veces se refugian en un falso ecologismo, que es una modalidad más de consumo. Nuestra esperanza es que se acerquen al pueblo tanto aquellos ciudadanos que sólo desean permanecer algunos días entre nosotros como los que, por sus "'raíces" o simplemente porque están "hastiados de los males de la urbe", se instalen definitivamente en el campo. Son bienvenidos quienes respetan nuestra forma de ser, nuestras tradiciones, nuestros gustos estéticos y nuestra forma de ganarnos la vida, tanto con los métodos tradicionales como con otros más modernos.

Los de aquí tenemos que ir pensando en adaptarnos para responder a ciertas necesidades y demandas de los que vayan llegando, como crear actividades culturales, de ocio y de turismo rural. Debemos buscar la convivencia y el enriquecimiento mutuo en todos los órdenes, pero siempre debemos evitar la imposición y la imitación. De esta forma podremos conservar el legado que nos dejaron nuestros antepasados, daremos vida a nuestros pueblos y estimularemos la revitalización de los pueblos de nuestra querida comarca.

Bruno Coca.

 

 

 
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