En cuanto sucesores de aquellos labradores que, ante la falta
de mano de obra para recoger a tiempo la mies para su desgrane,
buscaron la colaboración de los segadores gallegos y que,
forzados por la poca productividad de estas tierras, con demasiada
frecuencia les pagaron escasos jornales; también queremos
que este homenaje sirva de un cierto desagravio por los excesos
que, aunque no frecuentes, seguramente existieron.
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Estandarte
del Grupo de Gaitas de Quereño (Ourense).
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No podemos dejar pasar esta ocasión para recordar y homenajear
también a aquellos otros segadores (más cercanos
a nosotros), los habitantes de las sierras de Avila (Parameras,
Gredos y Tiétar) que decían venir a Castilla cuando
bajaban ahacer la siega a la Moraña: y de entre ellos quiero
destacar de una forma especial y muy sentida a los serranos de
La Parra, un pueblo cercano a Arenas de San Pedro, quienes en
el verano de 1936 vinieron a segar a estos campos de Bercial y
nunca más regresaron a sus casas, pero, desde ese mismo
día, que aquí se quedaron para siempre, el recuerdo
de su presencia en este pueblo sigue vivo entre nosotros y seguirá
durante generaciones asociado al sentimiento de rechazo de la
injusticia y de la violencia.
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El
Sr. Alcalde da la Bienvenida a los segadores gallegos y
castellanos.
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Hoy, por encima de todo, lo que todos queremos es reencontrarnos
con quienes compartieron con nuestros abuelos y padres, campesinos
y jornaleros de Castilla, el sudar producido por el eterno trabajo
de la tierra, rindiéndoles un homenaje de gratitud y reconocimiento.
No sabemos qué nos deparará el futuro, pero de algo
estamos seguros: allí donde haya un morañego, allí
donde esté un vecino de estos pueblos de Castilla, habrá
un recuerdo de eterno agradecimiento para todos aquellos que vinieron
a regar estas tierras con su sudor. Muchas gracias.